Antecedentes en el mundo

La idea de establecer un registro de liberaciones y transferencias de contaminantes, surgió en un primer momento en Estados Unidos, a consecuencia del trágico accidente de Bhopal (India) en 1984. Poco tiempo después, el Congreso de Estados Unidos aprobó el Acta de planificación de emergencias y derecho de la comunidad a estar informado (Emergency Planning and Community Right to Know Act), estableciendo un registro denominado Toxic Release Inventory (TRI), el cual rastrea las liberaciones a todos los medios (aire, agua y suelo) y las transferencias fuera del sitio de más de 600 sustancias químicas. Otros países, incluyendo Australia y Canadá continuaron con el desarrollo de sus propios sistemas nacionales RETC (PRTR por sus siglas en inglés).

El TRI, brindó información pública sin precedentes sobre liberación de contaminantes. Además creó un incentivo poderoso para los administrados para tomar medidas voluntarias de reducción de la contaminación. El libre acceso a la información es así una característica central del RETC, y ciertamente contribuye a la prevención y reducción de la contaminación ambiental.

En 1992, la Conferencia de las Naciones Unidas en Ambiente y Desarrollo (CNUMAD, por sus siglas en inglés), en Río de Janeiro (Brasil) reconoció la importancia del libre acceso a la información sobre contaminación ambiental, incluyendo inventario de emisiones, en su Agenda 21. Su Principio 10 establece que “cada individuo deberá tener acceso adecuado a la información relativa al ambiente que es manejado por las autoridades públicas” así como “la oportunidad de participar en el proceso de toma de decisiones”, y que los países deben “incentivar la sensibilización y participación de las personas haciendo que la información sea ampliamente disponible”.

El Capítulo 19 de la Agenda 21 recomienda que los gobiernos deben colectar datos suficientes con respecto a los diversos medios ambientales y a la vez proveer acceso libre a la información. Los gobiernos, con la cooperación de la industria y los ciudadanos, deben implementar y mejorar las bases de datos relacionadas a sustancias químicas, incluyendo inventarios de emisiones. El Capítulo 19 de la Agenda 21, también establece que el conocimiento más amplio posible sobre los riesgos químicos es prerrequisito para la seguridad química.

Luego de la CNUMAD, la Organización para la Co-operación y Desarrollo Económico (OCDE) tomó los primeros pasos para asegurar la realización de estos objetivos. En 1993 los Estados miembros de la OCDE y las Naciones Unidas dieron un mandato a la Secretaría General de la OCDE para preparar un documento guía para los gobiernos nacionales interesados en un registro de emisiones y transferencia de contaminantes, el cual fue publicado en 1996. Así, la OCDE lidió con los aspectos más difíciles de la creación de un sistema RETC. De acuerdo con las recomendaciones de la CNUMAD, la OCDE llevó este trabajo en el marco del Programa Interinstitucional de Gestión Racional de los Productos Químicos (IOMC, por sus siglas en inglés).

El documento guía de la OCDE definió un RETC como un catálogo o registro de liberaciones o transferencias al ambiente de contaminantes potencialmente dañinos provenientes de fuentes diversas. Un RETC incluye información sobre liberaciones al aire, agua y suelo, así como transferencias de contaminantes/residuos hacia establecimientos para su tratamiento o disposición. El registro puede incluir datos de sustancias específicas o incluso amplias categorías de contaminantes. Los RETC son así, inventarios de contaminantes provenientes de espacios industriales u otras fuentes. El desarrollo y la implementación de un sistema de RETC nacional representa un medio para que los gobiernos realicen un seguimiento a la generación y liberación de diversos contaminantes, así como de su destino final a lo largo del tiempo.

En concordancia con la CNUMAD, otros países establecieron su sistema de RETC nacional. Más aún, el Instituto para el Entrenamiento e Investigación de las Naciones Unidas (UNITAR, por sus siglas en inglés) llevó a cabo proyectos piloto y actividades para el fortalecimiento de capacidades en varios países, incluyendo Croacia, Egipto, México y Eslovaquia.

En el contexto del proceso “Medio Ambiente para Europa”·y para seguir implementando la Agenda 21, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE, por sus siglas en inglés) empezó a trabajar en una Convención sobre el Acceso a la Información, Participación Pública en la Toma de Decisiones y Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en 1996 (Convención Aarthus). Los RETC son una herramienta de acceso público a la información ambiental, y así están estrechamente relacionados los objetivos de esta Convención Aarthus. La Convención incluye disposiciones amplias y flexibles, invocando a las Partes a establecer inventarios o registros de contaminantes a escala nacional y de libre acceso.

La Convención fue firmada por 39 miembros de Estado de la UNECE y por la Comunidad Europea en junio de 1998; y entró en vigor en octubre de 2001.

Paralelamente a la discusión internacional acerca de la elaboración de un Protocolo sobre RETC, la Unión Europea adoptó un sistema propio, el Registro Europeo de Emisión de Contaminantes (EPER, por sus siglas en inglés). Este registro fue creado en el contexto de la Directiva Integrada de Prevención y Control de Contaminantes (IPPC), una de las piedras angulares de la legislación ambiental europea, la cual establece un sistema integrado de permisos para la Unión Europea. El EPER y el Protocolo sobre RETC comparten muchos elementos, reflejando su concurrente desarrollo.

El Protocolo sobre RETC y el EPER también presentan importantes diferencias: El EPER cubre una menor cantidad de contaminantes y menos actividades contaminantes; más aún, no incluye disposiciones para la transferencia de residuos fuera del espacio de generación industrial, para las liberaciones al suelo ni para la estimación de contaminantes de fuentes difusas. Como la Comunidad Europea ha firmado el Protocolo sobre RETC, el EPER fue elevado a la categoría de un RETC Europeo (E-PRTR por sus siglas en inglés) en febrero de 2006.